Un grupo de adolescentes con autismo fue víctima de un robo el martes por la tarde en González Catán, partido de La Matanza. Uno de ellos fue golpeado durante el asalto y los responsables escaparon en moto. Se encuentran prófugos.
El episodio ocurrió minutos antes de las 16.30 en las inmediaciones del Centro de Formación Integral Santa Inés, una institución de educación especial y formación laboral para jóvenes con discapacidad perteneciente a la Obra del Padre Mario.
Según las cámaras de seguridad de la zona, los adolescentes caminaban por la vereda cuando fueron abordados por dos personas que se desplazaban en moto. Uno de los agresores amenazó con un arma de fuego a uno de los jóvenes, lo golpeó y le quitó sus pertenencias.
Luego exigió los teléfonos celulares a otros dos adolescentes del grupo. Antes de escapar, efectuó un disparo al aire.
Como el hecho no fue denunciado, tomó intervención de oficio el fiscal Fernando Garate, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada N.º 1 de La Matanza. El funcionario judicial ordenó el relevamiento de las cámaras de seguridad para reconstruir el recorrido de los agresores tras el robo.
En paralelo, dispuso tomar declaración testimonial a las víctimas, a sus familiares y a vecinos del barrio.
"Los chicos están muy bien. Y el que fue golpeado también se encuentra bien. Tres de los chicos que no habían sufrido golpes regresaron al centro y se pudo trabajar con ellos, acompañados por los docentes, en lo que pasó y para brindarles contención", explicó la vocera del Centro Santa Inés, Florencia Flores.
En declaraciones radiales, la vocera remarcó el sentido del regreso a casa sin acompañamiento: "Para nosotros es importante que los chicos puedan volver solos a sus casas porque forma parte de un proyecto de autonomía, porque son chicos que tanto en su escuela como su familia los acompañamos para que ellos tengan herramientas y estén en la sociedad. Y haber pasado una situación nos afecta muchísimo".
"Lo rescatable es cómo ellos se unieron ante esa situación. Salieron a pedir ayuda, con la forma que ellos pudieron expresar lo que les estaba pasando. Es una población muy sensible, muy emocional, y eso en la escuela lo trabajamos mucho", agregó.