La situación crediticia de las familias bonaerenses mostró marcadas diferencias según el municipio, la edad y el género de los deudores. El "Mapa de la Deuda", elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC) junto con la Fundación Friedrich Ebert (FES) a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central, permitió trazar un panorama de la morosidad en la provincia de Buenos Aires.
Según el relevamiento, la tasa de mora provincial alcanzó el 20,17%. La deuda en esa condición llegó a $6,49 billones y la cantidad de deudores morosos ascendió a 1,84 millones de personas.
El informe ubicó una concentración de los mayores niveles de morosidad en el Conurbano. José C. Paz encabezó el listado con una tasa de mora del 32,86%. Presidente Perón se ubicó en segundo lugar, con el 32,73%, y Florencio Varela completó el podio con el 32,48%.
El resto del top diez quedó integrado por Malvinas Argentinas (31,34%), San Vicente (29,92%), Ezeiza (29,63%), Moreno (29,39%), Merlo (28,56%), Esteban Echeverría (27,34%) y Berazategui (26,45%). De acuerdo con los datos, los diez municipios del ranking se ubicaron por encima del promedio provincial.
El estudio también permitió observar diferencias según la edad de los deudores. El grupo de hasta 25 años presentó los niveles más altos: en José C. Paz, la tasa de mora en ese segmento llegó al 46,17%, con 5.997 personas afectadas.
Le siguió el grupo de 26 a 35 años, con una tasa del 42,40% y 14.171 deudores, el de mayor cantidad absoluta de personas en mora dentro del municipio. A partir de los 36 años la proporción descendió de manera progresiva, hasta llegar al 12,86% entre los mayores de 75 años. El documento señaló además que, entre los menores de 25 años, la mora alcanzó al 47,62% de los hombres y al 44,04% de las mujeres.
Un segundo estudio, "Hablemos de deudas: desigualdades, informalidad y género", elaborado por la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, reunió 1.408 respuestas en 97 partidos y analizó las formas de financiamiento utilizadas por los hogares durante los últimos doce meses.
Según el informe, el 56,6% de los hogares acudió a un préstamo durante ese período y, de ese total, el 73,5% todavía no había logrado saldarlo. El destino de esos créditos mostró el peso de los gastos básicos: el 56,9% se pidió para comprar alimentos, el 30% para sostener la vivienda, el 29,5% para pagar servicios y el 28,5% para afrontar gastos de salud. El documento agregó que el 51,9% de los hogares recurrió a mecanismos de financiamiento no bancarios o informales.
El relevamiento expuso diferencias vinculadas al género y las tareas de cuidado. La toma de crédito alcanzó al 72% de las familias nucleares con hijos sostenidas por mujeres y al 64,4% de los hogares monomarentales. Entre estos últimos, el 82,1% mantenía deudas activas y el 59,2% había recurrido a prestamistas o circuitos informales.
De acuerdo con otro relevamiento de la Defensoría citado en el informe, el 44% de las mujeres encuestadas dependía del dinero prestado para completar sus ingresos mensuales, y la modalidad más frecuente fue recurrir a un prestamista informal.
La presencia de personas que requieren asistencia también apareció asociada a mayores niveles de endeudamiento. En los hogares con niños, adolescentes y personas mayores a cargo, la toma de crédito llegó al 82,6%, mientras que entre las familias sin tareas de cuidado fue del 53,5%.
El impacto no se limitó a lo económico: el 75% de los hogares endeudados manifestó consecuencias negativas en su vida cotidiana, con referencias a estrés, angustia y deterioro de la salud mental. Entre las estrategias para afrontar la situación, el informe mencionó saltear comidas, extender las jornadas laborales y suspender tratamientos médicos para destinar esos recursos al pago de las deudas.
Los datos de ambos relevamientos mostraron distintas dimensiones de un mismo fenómeno. Mientras el Mapa de la Deuda permitió identificar los municipios bonaerenses con mayor tasa de morosidad, el estudio de la Defensoría del Pueblo expuso qué hay detrás de buena parte de ese endeudamiento: familias que recurrieron al crédito para afrontar alimentos, vivienda, servicios y salud.