El Coliseo de Ituzaingó amplió su atractivo turístico con una propuesta culinaria que recorre desde el café hasta la coctelería. El espacio, ubicado sobre la calle Barcala, ofrece desayunos, meriendas, almuerzos y cenas en un entorno que combina diseño, ambientación y una carta pensada para distintos momentos del día.
La obra del arquitecto Rubén Díaz, reconocida por su réplica del Coliseo romano, dejó de ser solo un punto de referencia visual del distrito. A pocas cuadras del Acceso Oeste, el lugar sumó mesas interiores y exteriores para disfrutar de una experiencia gastronómica completa.
Entre las opciones saladas se destacan empanadas de vacío y provoleta, pizzas de estilo italiano y pastas, que forman parte de los platos más elegidos. La carta incluye además una variada oferta de coctelería, pensada para acompañar las cenas y los encuentros nocturnos.
La propuesta se completa con un menú disponible tanto al mediodía como por la noche, lo que permite adaptar la visita según el plan de cada comensal. El restaurante abre de martes a domingos, con horarios extendidos durante los fines de semana.
Los desayunos y las meriendas ocupan un lugar central dentro de la experiencia. La oferta incluye café, licuados, jugos naturales y una pastelería artesanal con lemon pie, budines de distintos sabores, muffins y pastafrolas de membrillo y batata.
También se ofrecen tostadas con queso crema y mermelada casera de frutos rojos, crumble de manzana, cookies con helado, cuadrados de coco con dulce de leche y porciones de ricota. Cada opción busca combinar recetas clásicas con una presentación cuidada.
Durante el verano, el Coliseo contará con un espacio exterior ambientado, pensado para aprovechar las noches cálidas. A esto se suman promociones semanales, como beneficios en hamburguesas, milanesas, pizzas y tragos, además de un menú ejecutivo al mediodía.
El proyecto es impulsado por Gonzalo Emanuel Grillo y lleva el sello artístico de Rubén Díaz, quien ya había desarrollado otras réplicas icónicas en la zona oeste del conurbano bonaerense. La propuesta gastronómica se integra así a un recorrido cultural que transformó al Coliseo en un punto de encuentro donde arquitectura y sabores comparten protagonismo.